Paradójicamente, nada más nacer se pone en marcha el proceso del envejecimiento. Pero lo realmente importante y merecedor de estudio es la velocidad  con la que se lleva a cabo este proceso. Si ralentizamos el proceso de deterioro del cuerpo y la mente podemos llegar a una edad avanzada con pequeños daños, pero con una buena salud.

Para poder actuar sobre dicha velocidad de dicho proceso es necesario conocer las causas y efectos que se dan en el interior de nuestras células para poder frenar la acción del tiempo. La principal causa del envejecimiento interior es la producción de los radicales libres. Son sustancias normalmente buenas, pero si se producen en una gran cantidad crean daños. Nuestro cuerpo produce agentes antioxidantes que bloquean estos daños, pero si comemos mucho o efectuamos una actividad física demasiado importante producimos una cantidad de radicales libres excesiva y entonces envejecemos más. El perfecto conocimiento de esta teoría ha llevado a desarrollar un nuevo concepto de técnica Médico-estética mediante la cual se puede establecer: “ la muerte programada de una célula”.

¿Qué células nos preocupan más?

En ocasiones, hay determinadas zonas del cuerpo que por mucha dieta y ejercicio que hagamos la acumulación de grasa no termina de desaparecer. La cara es una de las muchas áreas donde la grasa se acumula cuando uno aumenta de peso. Los mofletes y la papada son por lo general la queja más común de las personas que sufren con la grasa facial.

Los adipocitos o células grasas que dan lugar a los depósitos de grasa localizada, más conocidos como michelines, cartucheras, “mollitas”, etc …  en muchas ocasiones no son causados  o no tienen nada que ver con el sobrepeso ni la obesidad. Habiendo ocasiones en las que la persona  está delgada y sin embargo tener un acumulo de grasa puntual en zonas como abdomen, cintura, caderas, rodillas, brazos o espalda (zona del sujetador). Estos depósitos suelen tener una causa genética es decir, nacemos con esa predisposición.

Con la nueva técnica de la Lipoapoptosis, podemos acelerar la degradación natural de los adipositos sin dañar los tejidos colindantes.

El proceso de apoptosis es cuidadosamente coordinado por la célula, una vez que percibe el estímulo (infliltración), que le indica que es hora de morir, ésta libera una enzima llamada proteasa, esta enzima pone en marcha proceso que hace que la célula se encoja, se separe de las células vecinas y se desintegre en pedacitos, (cristalización) para finalmente ser absorbida por los procesos naturales del organismo (fagocitosis).

Esta técnica es completamente eficaz y segura puesto que no existe ninguna variación en los niveles de los lípidos sanguíneos ni en la función hepática, por tanto se puede asegurar que  no solo es efectiva sino también segura para eliminar la grasa localizada sin cirugía.

El número de sesiones varía en función de cada paciente pudiéndose repetir tantas veces como sea necesario, espaciando las sesiones cada 3 semanas.

Es una técnica no invasiva. Su aplicación es ergonómica y sencilla no produce dolor posterior y el paciente puede seguir realizando su actividad inmediatamente después del tratamiento.

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